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¿Cuánto tiempo se tarda en secar los daños causados por el agua?

lectura de 7 min
Insights drying WDR

Dependiendo de la gravedad de la entrada de agua, el secado de una propiedad húmeda puede llevar desde unos días hasta unas semanas. En este artículo, analizamos qué deben tener en cuenta los contratistas a la hora de estimar los tiempos del proyecto y qué se puede hacer para acelerar el proceso de secado.

Cuando ocurre una catástrofe y un edificio tiene que enfrentarse a cantidades excesivas de agua, ya sea como resultado de una inundación repentina o de una fuga inadvertida, esta humedad puede filtrarse rápidamente en las numerosas capas de una estructura.

Además de empapar materiales como el suelo de madera o el aislamiento intersticial, la presencia de agua puede crear condiciones de vida desagradables, erosionar las estructuras y deteriorar la integridad y la seguridad de una propiedad desde dentro hacia fuera.

Para evitar que la humedad cause daños irreparables, es importante actuar con rapidez. Cuanto más tiempo se deje que el agua se acumule, más graves serán los daños y más inseguras las condiciones de vida.

Sin embargo, el proceso de secado de los daños causados por el agua es único para todos y cada uno de los proyectos, y puede tardar desde varias semanas hasta varios días en secarse. Esto se debe a que la velocidad a la que un proyecto puede progresar depende de una variedad de factores, tales como:

Una infografía que ilustra 4 factores que influyen en los tiempos de secado de una propiedad dañada por el agua, incluyendo: los tipos de materiales empapados, la gravedad de los daños causados por el agua, las condiciones meteorológicas exteriores y el equipo de secado utilizado

Aunque el tiempo que se tarda en completar un trabajo de restauración de daños causados por el agua es difícil de calibrar antes de que comience el trabajo, existen dispositivos y técnicas que los equipos pueden utilizar para medir el progreso de su trabajo y acelerar el ritmo de secado de las zonas afectadas.

Siga leyendo para saber cómo evaluar los daños causados por el agua y los métodos más rápidos para secar los bienes mojados.

¿Cómo se producen los daños por agua?

Más de la mitad (54%) de los propietarios de toda Europa han tenido que enfrentarse a los daños causados por el agua en algún momento.

La humedad puede filtrarse en una propiedad desde el exterior durante las fuertes lluvias o las inundaciones repentinas. Sin embargo, los daños causados por el agua también pueden proceder del interior de los inmuebles.

Una infografía que ilustra 5 fuentes comunes de daños causados por el agua: radiadores con fugas, tuberías mal construidas, condiciones meteorológicas adversas, grifos abiertos y desagües obstruidos.

A menudo, esta tubería defectuosa pasa desapercibida durante días, semanas o incluso meses antes de que los propietarios se den cuenta de que su estructura está húmeda. En ese momento, la humedad ha empezado a afianzarse y es probable que haya penetrado profundamente en el tejido del edificio, haciendo que el secado sea una tarea más larga y difícil.

¿Qué daños puede causar el agua?

Cuando el agua se infiltra en las profundidades de un edificio y se estanca, puede causar grandes daños en suelos, paredes y techos.

A su vez, esto repercutirá en el tiempo que se tarda en completar un proyecto, ya que cuanto más saturado esté un edificio, más tiempo tardará en secarse y más tiempo deberán dedicar los profesionales a llevar a cabo los trabajos de reparación.

Una infografía sobre las 3 consecuencias de los daños causados por el agua: debilitamiento de la integridad estructural, fomento de la aparición de moho y daños en el cableado

La categoría del agua en el interior de un inmueble, definida por el Instituto de Certificación de Inspección, Limpieza y Restauración (IICRC), también puede influir en el tipo de daño por agua que sufre un edificio y en el tiempo que se tarda en solucionarlo.

El agua de categoría 1 es el tipo de daño por agua más limpio, lo que significa que se origina en una fuente sanitaria, no es tóxica y está libre de contaminantes y bacterias dañinas. Ejemplos de ello son la rotura de las tuberías de suministro de agua, el desbordamiento de las bañeras y los daños causados por el agua de lluvia.

La categoría 2, también conocida como aguas grises, puede contener productos químicos, bacterias y otros contaminantes que erosionan los materiales y aceleran la aparición de moho. Por lo tanto, es más perjudicial para las condiciones de vida y los materiales, y requiere una descontaminación y un secado para solucionarlo.

Las aguas de categoría 3, o aguas negras, suelen estar repletas de bacterias, aceite y aguas residuales, entre otras cosas, y son responsables de todo tipo de inundaciones exteriores. Esto representa el mayor peligro, ya que no solo humedece los materiales y favorece la aparición de moho, sino que también crea un entorno interior tóxico para los residentes y los contratistas.

El impacto que estas diferentes categorías de agua pueden tener en los plazos de un proyecto puede ser significativo. Mientras que el agua de categoría 1 es el tipo de humedad más sencillo y rápido de eliminar, el agua de categoría 2 y 3 complica los proyectos y tardará más tiempo en ser resuelta.

Esto se debe a que las habitaciones que contienen agua estancada deben ser totalmente descontaminadas antes de que puedan comenzar los trabajos de reparación. Además, debido a la peligrosidad de estas sustancias tóxicas, los trabajos en los que interviene el agua casi siempre constituyen un trabajo adicional de desagüe.

Cómo evaluar los niveles de daños por agua

Para determinar el tiempo que tardará una estructura en secarse, es importante evaluar primero el alcance de los daños causados por el agua. Como regla general, cuanta más agua haya, más daños habrá sufrido la estructura y más tiempo tardará en secarse por completo.

Por supuesto, no sólo hay que tener en cuenta el volumen de agua: la clasificación del agua también influirá en la gravedad de las reparaciones necesarias, y en el tiempo y los recursos necesarios para completar un trabajo de secado.

Una infografía sobre 3 categorías de agua y cómo afectan a los tiempos de secado, incluyendo: Categoría 1 (fuente de agua limpia), Categoría 2 (aguas grises) y Categoría 3 (aguas negras)

Por ello, calcular el tiempo necesario para limpiar la entrada de agua puede ser complicado. Para ayudar, se utilizan medidores de detección de humedad para inspeccionar los materiales a lo largo de un proyecto y medir el progreso en curso.

También hay cálculos útiles que los contratistas pueden utilizar para calibrar el alcance de los daños causados por el agua. Aunque rara vez son 100% precisas, estas fórmulas pueden ayudar a los profesionales a establecer un plazo aproximado y a restaurar eficazmente un espacio.

How to dry water damage

When it comes to tackling water damage, the faster it can be dried out, the better. As a result, using the right technology and techniques is crucial when delivering an effective drying strategy.

Pressure drying

To completely dry wet walls, ceilings and floors that contain insulation, and remove excess water from inside a property, a dedicated pressure drying unit is a key component of any effective drying strategy. There are two common types of pressure drying methods.

Positive pressure drying

Positive pressure drying is a way of removing moisture from wet materials by blowing hot, dry air through structures.

More often than not, positive pressure drying is the fastest way to pressure dry a space. However, this technique is only suitable for well-ventilated or vacant environments and should be used in conjunction with air filtration solutions that are fitted with HEPA technology. This is because positive drying can potentially exhaust unpleasant or toxic particles, such as dust and mould, from wet areas into living spaces. With this in mind, we typically do not recommend this form of drying process unless the situation at hand specifically requires it.

Negative pressure drying

Negative pressure drying, on the other hand, uses suction power to vacuum moisture from within cavity spaces that contain insulation.

The process of drawing water out from the construction tends to take longer than alternate methods since less heat is applied to the construction. But, because this way of drying syphons unpleasant particles into the machine and passes them through multiple layers of filtration, these units create a safe and healthy indoor environment for residents and workers by removing airborne contaminants. This is ideal for buildings inundated with category 2 or 3 water and we would recommend this approach for all forms of insulation drying.

Dehumidifiers

When moisture is blown or vacuumed out from behind walls and floorboards, dehumidifiers prevent this exhausted water from condensing on surfaces again and causing additional damage. The dehumidifiers also create the dry air that is drawn into the interstitial spaces, replacing the moisture-laden air that has been removed. To do this there are two ways dehumidifiers can work.

Condense dehumidification

To capture moisture, humid air is drawn into the unit. This air is cooled, water is condensed from the air stream and then drained away, keeping indoor environments at a healthy humidity.

Harnessing the natural power of condensation to draw in and remove excess moisture in the air is highly efficient. However, this technique tends to capture and drain water slower than other types of dehumidification. As well as that, to work as efficiently as possible, conditions have to be warm – something that is not always possible, depending on where in the world this solution is deployed.

Adsorption dehumidification

Another way to lower indoor humidity inside water-damaged properties is to use adsorption dehumidifiers. This technology works by forcing air over desiccant materials inside the machine that attract and retain water.

Generally, adsorption dehumidification is often the faster way to dehumidify a space. However, this extra speed carries with it additional energy usage and operating costs.

Plus, even though these devices thrive in a wide range of temperatures, many units cannot operate in hot environments above 35°C.

You can discover more on the ‘rules of thumb’ to follow for the effective use of dehumidifiers in water damage restoration projects here.

Increased ventilation

Another way to reduce the presence of excess moisture in a home or business is to increase ventilation in affected areas. Anything from opening windows in the affected rooms to using air movement devices will help increase air flow and facilitate the drying process.

Even though drying through ventilation alone is slow, it can be used in conjunction with a property’s central heating to support the restoration process.

However, it is important to employ a dehumidification solution alongside increased ventilation to ensure that the water that evaporates from damaged materials is captured, and not allowed to condense back on surfaces or objects once the air circulation ceases.

What is the best way to handle water-damaged buildings?

To rid structures and buildings of water as fast and effectively as possible, the optimal setup involves taking a balanced approach to drying.

When dehumidifiers and pressure dryers are combined with fans and heaters, the potential for mould growth can be reduced, water inside structures is removed and living conditions can be restored quickly.

However, the fastest solution may not necessarily be the best for every drying project.

  • Using the most powerful technology together can be costly, energy-intensive and disruptive for home or business owners

  • Some structures, such as older homes and listed buildings, are more fragile than others. To prevent causing further damage, a slower, gentler drying method is ideal

  • More powerful equipment is often large and loud, making it difficult for residents to live day to day while drying works continue

For this reason, it is crucial to carefully select a unit best suited to the job at hand. A device that may be suitable for a large office building or basement may not be appropriate for water damage in a bathroom, bedroom or living room, for example.

Our experts at Aerial realise this, which is why we offer a wide range of water drying units for a number of different scenarios. Whether the job is drying a centuries-old home gradually, or getting a business back in action quickly following a flash flood, you will always find a capable, effective solution across our extensive selection of units.

Exposición de productos: El deshumidificador de condensación Aerial AD 20 con ventilador de 2 velocidades de bajo consumo, el deshumidificador de condensación AD 780-P con ventilador axial de bajo consumo y el ASE 300 con ventilador radial de bajo consumo

Read our article on determining the best mobile dehumidifier setup for further insight into the different approaches to drying water damage and how to select the most appropriate solution for your requirements.

Dry with confidence; talk to the experts

Every drying project is unique and the time it takes to complete each job can be difficult to estimate. To help, tools like moisture meters can monitor daily drying progress and give teams an idea of how the job is going and when work can wrap up.

Although it can be difficult estimating project timelines, acting fast is critical when water gets in. To hasten the drying process and limit water damage, employing the right technologies and techniques is vital. However, haste should never come at the expense of quality.

We understand that speed isn't always the objective of a drying project. That’s why we offer a variety of different units for numerous scenarios – all delivering the portability, ruggedness and control required on restoration projects.

Each of our machines leverage the latest technology and meets the highest standards of performance, efficiency and reliability.

To learn more about all of our water drying units and how they can benefit your professional water damage restoration company, get in touch today.

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